La idea es agregar una variante especial de aldea dentro del bioma de cerezos, con una tasa de aparición media-baja para mantener su rareza. Esta aldea tendría un estilo más tranquilo y natural, con casas hechas de madera rosada y techos curvados, rodeadas de pétalos cayendo y pequeños estanques. En el centro estaría el Sakura no Kokoro, un gran cerezo antiguo que brilla suavemente por las noches y representa el corazón del lugar.
Los aldeanos usarían ropas en tonos claros y tendrían oficios relacionados con la naturaleza: un guardabosques que comercie flores o pétalos, un sabio que venda pociones curativas y un artesano que ofrezca comidas típicas del bioma. Cada siete noches celebrarían el Hanami Eterno, una festividad donde los aldeanos se reúnen alrededor del árbol central y lanzan fuegos artificiales, creando un ambiente mágico y vivo.
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